LEO: Voy a ser franco contigo, no vas a encontrar a nadie afuera de esta sala que te comprenda, así que cállate y escúchame. Esos idiostas te culpan por la muerte esa persona, creen que eres un maldito mediocre y que no debiste haber venido aquí.
PERZOSI: ¡A la mierda, no los necesito! Puedo ir a donde quiera, no necesito que nadie entienda nada. De no ser por mí esta mugre ciudad no hubiera aparecido en el mapa.
LEO: Eso no les importa, todos tus logros, todo lo bueno de tí ahora es nada, te lo dije, muchos esperaban a que cometieras un error, sólo uno pequeño para echarse en tu contra y ahora te tienen donde querían.
PERZOSI: ¡Me largo!
LEO: Claro...
...............
PERZOSI: ¿Qué?
LEO: Siempre huyes.
PERZOSI: Nunca he huído de nada en mi vida. He enfrentado operaciones imposibles, he salvado muchas vidas he estado siempre ahí, me necesitan. No me vengas con esa basura.
LEO: Huyes, mucho, más seguido de lo que te das cuenta. Huyes de todo, por eso devoras libro tras libro, sin querer saber que pasa a tu alrededor, huyes de la compañía, por eso siempre te excusas que estás ocupado, lo has hecho desde que te conozco, en la escuela siempre te alejabas de todos, te alejaste de Nora.... de tu madre de tu padre, por considerar que eran innecesario estar con ellos, de aquellos que te admiraban. Huyes de tí mismo todo el tiempo en un mar de concimientos y de reconocimientos. No niego nada de lo que has logrado como médico, pero ahí no se acaba la vida.... huyes de tus emociones, de lo que sientes... por eso ahora pasa lo que pasa.....
PERZOSI: No requiero de emociones, soy un maldito doctor, yo no lidio con emociones, las superé, entiendo la vida sin ellas y me ha ayudado a entenderlo mejor que mucha gente.
LEO: Si sabes tanto, ¿Por qué no sabes lidiar entonces con eso?