La prensa esclaviza, las palabras liberan, que contradicción más oportuna.
La violencia reprime y enfocada en la dirección correcta, libera.
Las opiniones guían, en ocasiones desvían.
Los sabíos son perseguídos, los imbéciles dominan (o eso creen).
Los que callan son espectadores, los que se atreven a abrir la boca son actores, un actor puede ser lo que sea.
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